
Mario Simón logra su primera victoria al frente del Albacete Balompié, tres puntos que permiten romper la racha negativa de 12 derrotas consecutivas y recortar distancias con un rival directísimo, la UD Salamanca. La permanencia continúa siendo un objetivo harto díficil, dado el calendario restante y los 7 puntos de diferencia con la salvación, aunque este triunfo permite mantener viva la llama de la esperanza. La Unión impuso el ritmo en una aburrida primera parte, aprovechando el nerviosismo e imprecisión en los manchegos. Afortunadamente, el conjunto blanco cambió totalmente de actitud en la recta final del primer período, con una serie de buenas oportunidades ante la meta defendida por Biel Ribas. Ya en el segundo tiempo se certificó la superioridad ante los charros, con el gol de Tato en el minuto 55, y se aguantó sin excesivos problemas la inferioridad numérica tras la expulsión de Toni por doble amonestación a 20 minutos del final.
Los blancos superaron al Salamanca después de titubear durante media hora y se repusieron a la expulsión de Toni; Tato marcó el gol que recorta la desventaja en dos puntos.
Por fin llegó esa dosis de alegría al Carlos Belmonte, tal vez tardía, pero en cualquier caso necesaria para afrontar este tramo final con otra cara y agarrarse a las posibilidades de remontada. El triunfo por la mínima ante un Salamanca invertebrado deja al Albacete a siete puntos de la permanencia, por lo que la misión continúa siendo muy espinosa, pero a nadie se le escapa que ayer hubo síntomas de recuperación y casta en el Belmonte.
Los primeros minutos no lo presagiaban, pues el equipo se mostraba igual de impreciso, agobiado e incapaz que durante toda la segunda vuelta del campeonato. El Salamanca, que no iba sobrado de seguridad, imponía el ritmo al partido y acaparó las primeras llegadas con cierto peligro.
Si el Albacete sangraba por esa docena de partidos sin oler la victoria, el Salamanca lo hacía por el último 0-5, algo que se notó cuando Moratón y Goikoetxea no se entenedieron y dejaron en bandeja el primer gol de la tarde a Calle. La vaselina del delantero se marchó desviada por poco.
Esta primera ocasión no mitigó la mediocridad que envolvía al Albacete hasta ese momento, pero al menos despertó a los fantasmas que persiguen al Salamanca y que le obligaron a dar un paso atrás. La tediosa primera parte llegaba a su final con la sensación de que el tufillo a descenso envolvía a estos dos equipos, pero un arreón final de los locales ayudó a la mejoría que experimentó el equipo en la segunda parte.
Un centro de Sousa sin rematador, un disparo lejano de Antonio López, dos cabezazos desviados de Camacho en sendos saques de esquina y un remate de Núñez en otra acción a balón parado sirvieron para tomar el túnel de vestuarios con otro semblante.
La sucesión de ocasiones en esos minutos previos al intermedio se notó de manera inmediata, con diez minutos iniciales del segundo acto que hacía muchas jornadas que no se recordaban por el Belmonte. Ante un rival con graves carencias de confianza, el Albacete recuperó el centro del campo con Sousa y Diego Camacho como buenos escudieros de un Núñez que le concedió el ritmo adecuado al partido.
Al son del extremeño llegaron las mejores ocasiones del Alba, primero con un zurdazo ante el que respondió Biel Ribas y después con la ocasión más clara hasta ese momento, pero el punto de mira de Calle no estaba ajustado y remató al lateral de la red. A pesar de todo, la labor del nueve manchego en este equipo es imprescindible como referencia y a él iba dirigido el centro de Kike en la acción del gol, dos minutos después de esa última ocasión. El delantero no pudo controlar el pase del capitán blanco, pero Tato llegó desde la segunda línea para rematar al alimón con Goikoetxea y superar a un Biel Ribas que aún pudo tocar el balón.
Con el gol, la sucesión de ocasiones locales sufrió un paréntesis, pero el control del juego no corría peligro y el Salamanca parecía inofensivo. Fue entonces cuando llegó la expulsión de Toni a 20 minutos del final, que en realidad se convirtió en media hora ante la injustificada prolongación de Sagués Oscoz, que por un momento se reencarnó en el Brito Arceo de aquella promoción.
El Alba supo defenderse bien de un Salamanca que tuvo su opción más clara para empatar en un cabezazo de Kike López. Por aquel entonces, Cristian ya había debutado con buenos detalles y el Albacete supo enfriar cualquier reacción reteniendo a la UDS en su campo en los minutos finales.
Fuente: El Día de Albacete (2011-04-02)