CANAL +.Fiesta del Ascenso del ALBA. Temp. 2002-2003

El 15 de Junio del 2003 se ponía punto y final a la incertidumbre que asolaba a la afición manchega tras el partido contra el Getafe. El Albacete Balompié se convertía en nuevo equipo de Primera división.

Un traspiés del Levante en Ferrol dejaba automáticamente en Primera al Albacete y al Zaragoza. El veterano Ángel Cuéllar marcó en A Malata un gol que quedará para el recuerdo en la ya dilatada historia del Albacete Balompié. El postrero tanto del delantero ferrolano fulminaba las mínimas opciones de los valencianos y de paso mandaba a Albacete y Zaragoza a Primera.

No quiso en la tarde de aquel sábado César Ferrando que los jugadores, ni sus ayudantes vieran el partido de Ferrol en el hotel de concentración de Zaragoza. Dilató el viaje cuando pudo, aunque en el seno del autobús se iban filtrando noticias sobre lo que estaba pasando en A Malata. El gol de Cuéllar desató la alegría en ese autobús y ya no hubo manera de parar una fiesta que comenzaba en ese preciso momento.

Al llegar a la concentración del hotel de Zaragoza, uno a uno los jugadores fueron descendiendo de ese autobús mágico, fueron momentos de emociones, de alegría, de risas, de llantos, de recuerdos, de anécdotas, de abrazos, de muchos sentimientos. Se desbordaba la presión que atenazaba a todos durante las últimas semanas, era la hora de comenzar a disfrutar y saborear algo muy grande, un ascenso del Alba a Primera división.    

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Al día siguiente más de 10.000 aficionados recibían al Alba, que regresaba triunfal desde Zaragoza donde consiguió su segundo ascenso a Primera división.

Fueron recibidos como auténticos héroes, en una fiesta espontánea que sirvió como reconocimiento para unos jugadores y técnicos que han vuelto a colocar al Albacete en la máxima categoría del fútbol español. Tras el buen partido del Alba en Zaragoza, la consigna era regresar cuanto antes a Albacete para compartir con los aficionados el éxito. Comida rápida en el autobús para el viaje más corto de la temporada, un viaje alegre, lleno de fiesta, con dos conductores para hacer el recorrido de un tirón.

El autobús llegó a La Zorrilla a las 21,30 horas, allí todo estaba preparado para hacer el cambio. Todos se subieron a un autobús inglés descapotable, preparado para la ocasión, blanco con una leyenda bien explícita: Albacete en Primera división. A partir de ahí fue un baño de multitudes, arriba en el autobús los jugadores, los técnicos, los ayudantes y sus familiares. Hacia las 21,50, ese autobús del ascenso entraba en Albacete y la ciudad se rendía a los pies de un equipo que de nuevo les ha hecho soñar. Cientos de personas en la Feria (21,55 horas) y a las diez en punto entrada en la Avenida de España con rumbo hacia la Fuente del Parque.

Se desbordaron todas las previsiones y miles de personas esperaban al Alba en ese punto emblemático de la ciudad. En un primer momento, los jugadores no descendieron del autobús para el baño, la Fuente estaba colapsada, pero algunos jugadores no querían perderse esa sensación y acabaron en el punto de encuentro, sumergiéndose en un auténtico baño de multitudes; entre los más atrevidos Perera, Mikel, Buades o el propio Delporte o alguno más madurito como Antonio López Alfaro, el director deportivo del club que ya vivió como jugador el ascenso de junio de 1991 y que volvió a disfrutar de lo lindo.

 

La fiesta continuó posteriormente en Albacete hasta altas horas de la madrugada, mientras que los jugadores buscaron un rincón de intimidad en un céntrico restaurante de la capital albaceteña donde la fiesta siguió de manera algo más privada.

La fiesta del ascenso del Albacete Balompié parecía no tener fin y el lunes se volvía a vivir un nuevo capítulo del baño de multitudes que la plantilla del Alba se estaba dando esos días. Fiestón en el Ayuntamiento de Albacete, con un impresionante maestro de ceremonias, Óscar Montiel, y previamente ofrenda de flores a la Virgen de los Llanos, en la Catedral. Hacia las ocho y veinte de la tarde el ya famoso autobús de dos pisos partió del Carlos Belmonte con los jugadores, rumbo al Ayuntamiento.

En la Plaza de la Catedral miles de personas esperaban a sus ídolos que bajaron rumbo a la escalinata de la iglesia ataviados con ropa deportiva y cubiertos con banderas del Alba, todos salvo Gustavo Siviero que se cubrió con la bandera de su país, Argentina. Dentro del templo, el párroco de San Juan, Jaime Fernández, tuvo palabras de elogio para el Alba, concluyendo con un: «(...) qué el Señor os bendiga y la Virgen os proteja». La oración posterior corrió a cargo del capellán del Albacete, Antonio Cuesta, quién definió a Ferrando como «un sencillo, pero eficaz entrenador». Cuesta que lleva dentro al Albacete Balompié, recordó también el valor de la plantilla y de la afición albaceteña. Seguidamente, todos se dirigieron a la capilla de la Virgen de los Llanos, donde el capitán, Padilla, depositó unos ramos de flores.

A partir de ahí, pasillo triunfal de los héroes desde la Catedral hasta el Ayuntamiento donde esperaba al grupo el alcalde de Albacete, Manuel Pérez Castell. En el salón de plenos, el alcalde dio la bienvenida a todos y Ferrando tomó la palabra en primer lugar para comentar que «me siento muy querido por la gente de Albacete y estoy orgulloso de entrenar aquí». Alcalde y entrenador se fundieron en un abrazo y el presidente del club, Ángel Contreras se dirigió a los presentes para resaltar la buena relación entre ambas instituciones. Por su parte, Pérez Castell destacó el éxito conseguido y procedió a la entrega de una navaja conmemorativa al club, con una inscripción donde se podía leer: Un equipo de Primera, una ciudad de Primera. Luego, uno a uno, los jugadores fueron recibiendo una insignia de manos del delegado del equipo y funcionario municipal, Pedro Martínez Bravo.

Miles de personas esperaba fuera, junto con la Banda Municipal de Música, que los jugadores salieran al balcón del Ayuntamiento y eso sucedió a las nueve y media de la noche. Bajo las notas del himno cantado por Casimiro Ortega y bajo consignas como ¡Pablo quedate¡, ¡campeones! o ¡Barça, Madrid, el Alba ya está aquí!, los jugadores finalmente salieron a la balconada bajo el entusiasmo general de los miles de personas que se dieron cita en este punto de encuentro de celebraciones y ascensos.

Tomó la palabra el presi para decir que: «No me llames iluso porque tenga una ilusión. Nuestra ilusión era trabajar por el Albacete, hacer las cosas bien y os brindamos a todos este triunfo». Ángel Contreras aseguró que «seguiremos trabajando en la misma línea, con la idea de consolidar este club que el pasado tuvo dificultades y que ahora vuelve a estar en Primera división».

El presidente prometió más trabajo, resaltó el trabajo de César Ferrando y sus jugadores y manifestó finalmente que «vamos a hacer un equipo digno para pasear el nombre de Albacete por toda España en Primera división».

Los jugadores tuvieron un especial protagonismo en la celebración del lunes. Padilla, el capitán del Albacete, estuvo sereno y recordó que «en la pretemporada dijimos que este equipo prometía humildad, trabajo y profesionalidad, con todo eso, más esfuerzo y sacrificio hemos ascendido»

CANAL +. Reportaje Ascenso del ALBA 2002-2003. Zaragoza