
Rafael Candel Jiménez, empresario metalúrgico nacido el 25 de Diciembre de 1947 en Albacete, afronta su segunda etapa como presidente de la entidad.
Su llegada a la directiva del club manchego se produce en la temporada 1984/85, como vicepresidente de Guillermo García Moreno.
En 1988 alcanza la presidencia del Albacete Balompié, sumido en una grave crisis institucional y económica, por lo qué se ve obligado a acometer las tareas de reestructuración y modernización del club.
En el aspecto deportivo, su primera temporada como máximo dirigente fue difícil, con un equipo situado cerca de los puestos de descenso a Tercera División. Sin embargo, tras una excepcional segunda vuelta, con Julián Rubio en el banquillo, logra evitar el descenso de categoría.
Para la siguiente temporada, 1989/1990, Candel ficha como entrenador al asturiano Benito Floro. En tan sólo dos años el Albacete logra dos ascensos consecutivos (en ambas ocasiones como campeón de la categoría), de Segunda División "B" a Segunda, y de Segunda a Primera División.
La primera temporada en la élite del fútbol español se salda con un meritorio séptimo puesto, a las puertas de disputar la Copa de la UEFA.
La temporada 1992/1993 (última como presidente de la entidad) tiene a Julián Rubio como entrenador, sustituido por Víctor Espárrago a mitad de temporada debido a los malos resultados . El Alba salva la categoría en las eliminatorias de Promoción frente al Real Mallorca.
Es relevado en el cargo por José Vicente García Palazón, actual vicepresidente de la entidad.
Su último cargo de responsabilidad fue el de vicepresidente deportivo en el curso 1995/1996, bajo la presidencia de José Ramón Remiro Brotons.
Hasta la actualidad ha mantenido su vinculación con el club ostentando el cargo de Presidente de honor.
Vuelve a la presidencia el 30 de junio de 2009, tras vencer por abrumadora mayoría en la Junta Extraordinaria de accionistas al ex-presidente Ubaldo González Garrote. Como hace 20 años, toma las riendas de una entidad sumida en una profunda crisis económica y una deteriorada imagen social.